Hackers y la seguridad


Todas las personas tenemos un universo de cosas, detalles, pareceres, ideas, que nos configuran, de alguna manera, una esfera de lo sagrado. Algunos ponderamos el círculo de lo afectivo, donde están nuestros seres queridos -con o sin parentesco- otros ponderan el ámbito de lo material, y consideran sagrados su auto, su ropa, su celular, todas aquellas cosas que han podido adquirir. Felizmente, en una gran mayoría de casos, cuando se contrasta aquello que verdaderamente interesa, como sucede frente a un accidente automovilístico y situaciones por el estilo, las personas terminan ponderando lo afectivo, aquello que por su naturaleza y características es irreemplazable, la vida, el amor, los afectos.

A todos nos preocupa que hagan daño a nuestros seres queridos, y también, a todos nos preocupa perder de manera injusta, abrupta y violenta aquellas cosas materiales que por lo general requieren de mucho esfuerzo y sacrificio para que podamos obtenerlas. Sea por el tiempo que debemos trabajar para poder comprarlas, o por lo que significan para nosotros, o -tal vez- por nuestro derecho a tenerlas sin que nadie nos las quite.

Sé que la vida es más compleja que nuestros afectos y nuestras cosas, pero se me ocurre que son dos aspectos que dan origen a una preocupación legítima entre las personas. Algo similar sucede en el mundo informático, donde aplicamos -pero también aprendemos- constantemente prácticas sociales y pautas culturales.

 Nuestra computadora, por lo general, contiene mucho de nuestros afectos, de nuestro tiempo, de nuestro esfuerzo, de nuestras relaciones sociales. Contiene nuestras configuraciones, todas nuestras preferencias, nuestra experiencia con ella. Esto parece un halago nerd a la informática, pero te invito a que lo pienses.

En una computadora ponemos nuestros archivos, que suelen demandar esfuerzo, tiempo, investigación. Tenemos nuestros correos electrónicos, que resultan una parte, un momento de nuestra historia y nuestra vida, de nuestra relación con quienes queremos, de nuestro trabajo.

Por esto cuando se nos pasa por la cabeza que podemos tener algún inconveniente con ella, nos alarmamos, nos preocupamos enormemente. Podemos perder las fotos de un familiar querido que ya no está con nosotros, podemos perder nuestra agenda, nuestra producción, tal vez un libro que está en proceso de ser escrito.

El tema de la seguridad no es sólo caldo de candidatos demagogos que en lugar de ofrecer alternativas ofrecen medidas que tienen más que ver con la venganza que con la justicia. Es también un sector que da trabajo a gente que vive de tu temor a que te pase algo o a tus seres queridos, y si hablamos de informática, da mucho trabajo. Aquellos que viven de la “seguridad informática”, mayormente viven del miedo de las personas a perder algo que consideran valioso.

Algunos claman por más policía en las calles, y no tendrían inconvenientes de tener un gendarme parado en la puerta de su casa todos los días. Esto es porque consideran que los peligrosos son los demás, en consecuencia, el tipo armado que está en la puerta está para cuidarme a mí, que soy bueno, de los malos, que son los que viven afuera de mi casa, y que codician mis cosas.Así es que si Windows resolviera los enormes problemas que hacen que tenga tantos virus, quebraría una gran parte de la industria, que vive del miedo que tienen muchos a contaminarse, a infectarse con un virus. En el caso de la seguridad a nivel social, creo que en la provincia no estamos viviendo una barbarie, es cierto que se cometen delitos como en cualquier lado, pero estamos muy lejos de tener la situación que plantean algunos candidatos, que además proponen absurdos los que por poco les falta proponer linchamientos públicos.

Algunos se desentienden de las vejaciones y los abusos que sufren aquellos que están privados de su libertad, lo que es una forma cobarde de pedir tortura, colaboran con la existencia de ciudadanos de primera y pseudo ciudadanos de cuarta. Olvidan que los derechos son para todos -que además no se contraponen-, y que cuando alguien está preso se encuentra impedido de ejercer su derecho máximo: la libertad, pero no por ello pierde su derecho a la dignidad. Además, quitándole la dignidad a alguien no reparamos los actos que llevaron al indigno a la cárcel. Sólo le procuramos sufrimiento.

Existe un miedo impulsado por un sector al que le conviene que tengamos miedo, y ese sector es un sector del poder (que es económico y político), que gana más con nuestras divisiones, gana más si desconfiamos del vecino, si estamos separados, si buscamos enemigos entre nosotros mismos, si cedemos nuestro derecho a organizarnos, si dejamos nuestra vida en sus manos y nos transformamos en simples testigos de nuestra existencia.

Es complejo lo que sucede a nivel social, es muy difícil de abarcar en una nota y no pretendo hacerlo, pero es curioso, hasta risible, si contrastamos el tema de la seguridad social con el de la seguridad informática.

 Sucede que existen sectores que ganan más si tenés miedo de visitar ciertas webs, porque así no tienen competencia. Sucede que además los poderosos son jueces y fiscales para determinar cuál sitio es navegable y cuál no. Sucede que la empresa que fabrica el sistema operativo que usás, también fabrica otro software, y marca como peligroso el software de otras empresas, sucede que si no tenés miedo a los virus -porque sabés cómo evitarlos y cómo quitarlos del sistema- no pueden venderte antivirus ni actualizaciones del sistema, y tampoco pueden seguir espiándote.

En el caso de un sistema operativo, algo mucho más simple de comprender y explicar que una sociedad, aquellos que tienen Windows deben seguir ciertas pautas de conducta si no quieren poner su seguridad en riesgo, y en realidad no saben que están siendo comandados para sentir miedo.

Para esto evitan visitar ciertos sitios porque pueden ser víctimas de un ataque -sin tener en cuenta de que en el 90% de los casos esto es una técnica para que no visiten esos lugares-, evitan instalar programas que hayan sido producidos por empresas de mediana o pequeña envergadura (porque no son fabricantes “conocidos” y con esto benefician a quienes dominan el mercado), hacen caso de lo que les dice el sistema sin muchos miramientos -porque es lo que mandan los que mandan y por algo será-, sienten constantemente temor porque el sistema puede caerse -y dejarlos abandonados-, sienten constante temor porque saben que están amenazados por temibles virus informáticos -fabricados o propiciados por los que fabrican luego antivirus-, o al menos eso les indica el antivirus que instalaron para que este todo el tiempo auditando el tráfico de su red, sus emails, sus archivos, su vida en general, y eso los hace sentirse “seguros”. Sentirse vigilados los hace sentir seguros.

Ése es un caso, aunque muy simplista de lo que sucede en un ámbito poco social, poco ideologizado como es una computadora. Me refiero a lo que pasa en el caso de lo informático.

Vía MDZ

Anuncios

Acerca de Luis Castellanos

Experto en e-Learning, Seguridad y Tecnología. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 2 diciembre 2013 en Seguridad Informática, Seguridad Informática. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: